A propósito de Carlos Astrada. La filosofía argentina (El cielo por asalto, Buenos Aires, 2004) de Guillermo David.
Por Maximiliano Crespi, para Radarlibros
(finalmente no publicado)
“La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”. Ninguna definición más apropiada que el viejo adagio marxiano para describir el reciente y meticuloso libro de Guillermo David (director del Centro de Documentación y Biblioteca Popular Carlos Astrada en Bahía Blanca) sobre Carlos Astrada (1894-1970). Escrito bajo la tesis emersoniana de que “en rigor, no hay historia, sino sólo biografía”, el ensayo de David rescata -de un olvido que sabe a silenciamiento político- las polifacéticas vida y obra del filósofo argentino. El mismo David lo ha demostrado lúcidamente: en Astrada, vida y obra guardan una complicada relación. Tres ejemplos claros ilustran esa tensión. Uno: El mito gaucho (1949) se completa y complementa con la escena de Astrada, tres meses después de publicado su libro, subrayando la necesidad de una filosofía soberana en el Primer Congreso Nacional de Filosofía, en cuyo cierre el Presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, retribuirá el gesto apelando a la "Comunidad Organizada". Dos: 1952, año de la publicación de La revolución existencialista, lo encuentra en Friburgo, invitado a su cátedra por Martín Heidegger, conferenciando acerca de las posibilidades de una práctica histórico existencial y convocando a una praxis revolucionaria colectiva. Y tres: en 1960, luego de publicar El marxismo y las escatologías (1957), Marx y Hegel (1958) y Humanismo y dialéctica de la libertad (1960), invitado por el mismísimo Mao Tsé Tung, el filósofo cordobés sostiene, en el corazón de la China comunista, una larga charla sobre la filosofía europea contemporánea. Imposturas, tensiones, flirteos que hacen a la complejidad de un personaje y un pensamiento en permanente transformación.
Nacionalismo y marxismo, dos líneas ideológicas que transformaron el pensamiento y la vida política del siglo XX, son los ejes sobre los que se articula el extenso y pormenorizado ensayo de Guillermo David. A partir de ahí estudia las complejas relaciones de la trama política en la que se inscribe el tránsito ideológico de la figura intelectual y la obra del filósofo argentino.
Germanófilo, recio polemista en la escena de discusión política argentina, revisionista incansable del concepto de mito (en el momento en que el mito dirigía la historia política del país), Carlos Astrada pasó del joven reformista universitario a un nacionalismo hostil y, luego de evidentes coqueteos con el primer peronismo, puso su fuerza de trabajo al servicio de la dialéctica marxista y el pensamiento emancipador. La complejidad de sus transformaciones no es poca. El mismo Horacio González, al definir su derrotero, ha debido recurrir a la vieja metodología contorneana de los itinerarios para dar una imagen certera de su trayectoria. Lugones y Mao son dos puntos clave en una línea por momentos impredecible.
La “condición soberana”, con la que se describe a lo largo del texto al "último Astrada", lo posiciona, en el ajetreado mapa político y filosófico de su tiempo, como portador de la sartreana “voz universal que toma partido” y se arroga el derecho y el deber de someter a una crítica radical las estructuras del presente, “aún en circunstancias riesgosas o incluso lesivas para su verosimilitud”. Pero también subraya lo que el libro de David quiere llamar su actualidad: la de pensar la condición latinoamericana y nacional en medio de un turbio contexto mundial, asumiendo como herramienta política la dimensión dialéctica de un marxismo autónomo y un pensamiento liberador al que el propio Astrada denominó “humanismo de la libertad”.
Pero el libro de Guillermo David, que expone hipótesis arriesgadas y sólidamente documentadas, no es ni quiere ser una lápida. Al contrario: es un punto de partida o, en palabras del propio autor, un diálogo crítico y abierto con la sombra de los muertos, y una revisión lúcida del vasto legado que comporta la obra astradiana. En resumen: una convocatoria insistente a la reflexión y discusión de los muchos hechos culturales, intelectuales y políticos de la historia argentina, significativamente relegados durante los desmemoriados años noventa.

Jaime Rest,
El laberinto del universo. Borges y el pensamiento nominalista.
Eterna Cadencia, Buenos Aires, 2009.
(184 págs. | 14x22cm.)
Colección: Rescate.
Prólogo de Maximiliano Crespi
ISBN: 978-987-24830-4-3
Marcelo Damiani (comp.),
El efecto Libertella
Beatriz Viterbo Editora, Rosario, 2010.
(224 págs.; 14x20cm.)
Colección: Ensayos críticos.
ISBN: 978-950-845-250-4
Rocco Carbone y Ana Ojeda (comps.),
De Alfonsín al menemato (1983-2001).
Paradiso, Buenos Aires, 2010.
(360 págs.; 15x22cm.)
Colección: Literatura siglo XX (dirigida por David Viñas).
ISBN obra completa: 978-987-9409-60-2 | del vol. 7: 978-987-1598-19-9
Ana María Zubieta (comp.),
La memoria. Literatura, arte y política
Bahía Blanca, EdiUNS, 2008.
(254 págs.; 14x20cm.)
ISBN: 978-987-665-012-3
Maximiliano Crespi,
Grotescos
Ediciones de Barricada, Bahía Blanca, 2006.
(160 págs. | 10x17cm)
Colección: Nueva narrativa
ISBN: 978-987-22983-2-7

